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Directora CREAS y académica PUCV usa enzimas para crear súper alimentos

Las Últimas Noticias entrevistó a María Elvira Zúñiga, directora del CREAS, académica de la PUCV, miembro del Comité de Coordinación Macrozonal del Nodo CIV-VAL y premio nacional del Colegio de Ingenieros.

Por Oscar Valenzuela

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“No tenía idea de que era tan buena para las matemáticas hasta que entré a la universidad”, admite María Elvira Zúñiga. En el colegio le gustaban todos los ramos, recuerda, desde ciencias a filosofía, aunque siempre tuvo facilidad con los números. Hija de médico y hermana de ingenieros, el amor por lo científico lo traía desde su casa.

Terminó eligiendo la carrera de Ingeniería Civil en Bioquímica en la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV). “Requiere no solo conocimientos de física y matemática, como cualquier ingeniería, sino también entender procesos biológicos, bioquímica, biología celular, conceptos más nuevos dentro de la ingeniería”, señala. Ya titulada optó por dedicarse al desarrollo y mejora de alimentos.

Aparte de académica en la PUCV, hoy es directora del Centro Regional de Estudios Alimentarios Saludables (Creas), que ha trabajado en el desarrollo de más de 100 nuevos productos o ingredientes, entre ellos pastas altas en proteínas y bajas en carbohidratos, un jarabe de frutas enriquecido con fibras y un colado de verduras orgánicas, para niños y tercera edad.

María Elvira Zúñiga también es la primera mujer en recibir el Premio Nacional del Colegio de Ingenieros de Chile, un reconocimiento que se entrega desde hace 29 años a profesionales que contribuyen al desarrollo de la especialidad en el país.

¿Qué piensa de este premio que hace pocos días le otorgaron por votación sus colegas del Consejo Nacional del Colegio de Ingenieros? “Me siento muy sorprendida”, confiesa.

Aplicación a full

Su área de especialización son las transformaciones a través de procesos enzimáticos, especialmente en la industria, para obtener suplementos alimenticios o ingredientes saludables que le otorgan valor agregado a los productos.

Así, por ejemplo, se enfocó en la producción de fructooligosacaridos, muy parecidos al azúcar común pero con bajo índice glicémico. Otra arista de su labor es mejorar el rendimiento de extracción de aceites con propiedades bioactivas.

“Me estimula siempre trabajar en temas que sé que van a aplicar, que yo pueda ver que a alguien le sirve”, define. “También puedes trabajar en ciencia frontera, eso es fantástico, el conocimiento que se está creando es absolutamente necesario, pero sabes que van a pasar años para que alguien lo aplique concretamente. El conocimiento en general es más lento, especialmente en el área biológica, porque los procesos tienen muchas variables”.

También se dedica a investigar cómo utilizar residuos de alimentos para obtener ingredientes enriquecidos. “En el proceso industrial del jugo, por ejemplo, quedan muchos descartes como piel o semillas, que tienen componentes de bastante valor, con más antioxidantes que la pulpa, tienen más fibra”, asegura.

Galardón motivante

La académica dice estar muy honrada con ser la primera ingeniera en recibir el reconocimiento de sus pares a través del Premio Nacional. Creo que nos muestra que hay un cambio de las mujeres, de las niñas, por interesarse en las disciplinas STEM (NR: acrónimo en inglés de ciencia, tecnología, ingeniería y matemática). Chile tiene un indicador bastante bajo en cuanto a las mujeres que las estudian, más bajo las que ejercen y menor aún es el numero de mujeres que llegan a cargos directivos en esta área”, opina.

Su idea es que este galardón sirva para estimular a las estudiantes, sobre todo las que están en la educación escolar. “Me encantaría que fuera motivante para niñas que están pensando seguir una carrera, decirles que pueden tomar cualquier carrera que quieran, que pueden realizar cualquier labor de la ingeniería, que el mundo laboral está cambiando. Si están felices haciendo lo que quieren sería fantástico”, enfatiza.

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