Especialista nos comenta sobre los alcances de la Ley I+D en nuestro país y sus principales desafíos para impulsar la innovación local y economía basada en conocimiento.
La Ley 20.241, que entrega incentivos tributarios a empresas que invierten en I+D (Investigación y Desarrollo), fue extendida en Chile hasta 2035. Su objetivo es fortalecer la innovación y el desarrollo tecnológico en el país, beneficiando a empresas (contribuyentes de primera categoría) que invierten en I + D, centros de investigación acreditados por Corfo y en ámbitos generales a potenciar la innovación en Chile, a través de los incentivos económicos para su desarrollo.
Sobre esta ley, Oscar Solar, gerente del Centro Avanzado de Ingeniería Eléctrica y Electrónica (AC3E) de la Universidad Técnica Federico Santa María e ingeniero Civil Bioquímico, entrega sus apreciaciones sobre esta norma, sus posibles mejoras y el futuro de I+D en nuestro país.
En términos generales, ¿Cómo evalúas el impacto o aporte de esta ley al ecosistema de innovación nacional?
La Ley I+D tiene una intención positiva, que contribuye con la anhelada creación de una economía basada en el conocimiento. Si bien la adhesión de empresas a esta ley ha sido creciente en el tiempo, su impacto sigue siendo relativamente bajo. En cifras muy gruesas, el PIB de Chile en 2024 fue cercano a 330.000 USD millones, y en su mejor año (2023) la ley I+D certificó 313 USD millones, lo que es equivalente al 0.1% del PIB. Es sabido que el gasto en I+D en Chile se ha mantenido plano los últimos 20 años en cifras cercanas al 0.4% del PIB, por lo que en la teoría la Ley I+D podría explicar aproximadamente hasta el 25% de este valor, lo cual es porcentualmente relevante. No obstante, tanto desde lo público como desde lo privado, Chile necesita aumentar su inversión en I+D para poder acercarse a sus aspiraciones de desarrollo económico y social, hoy estamos al final de la lista de los países OECD.
Desde tu experiencia, ¿Qué perspectivas o prejuicios crees que las empresas tienen a la hora de invertir en I+D? ¿Crees que esta Ley es beneficiosa para pequeñas y medianas empresas o emprendimientos de base científico-tecnológica?
Las empresas chilenas están comenzando a creer en las capacidades locales de I+D, especialmente en oportunidades de nicho, donde las grandes multinacionales no pueden o no les interesa estar. Respecto de los prejuicios, todavía está instalada la creencia que lo de afuera es mejor (por calidad, respaldo o garantía), porque debemos reconocer que la industria local compite con empresas globales prestigiosas, con marcas y productos maravillosos. La mayoría de ellas, con oficinas comerciales en Chile, sin I+D. Por eso creo que debemos esforzarnos en encontrar el nicho donde somos competitivos, y desde ahí crecer a toda velocidad y sin timidez. De todos modos, necesitamos que la industria nacional haga y contrate más I+D en Chile. No creo que la Ley I+D haya demostrado ser del todo beneficiosa para pequeñas y microempresas; en 2024 el 83% de los proyectos certificados fueron de empresas grandes y el 9% de medianas. Debemos entender que la gran mayoría de startups tecnológicas (EBCTs) en Chile nacen como microempresas y se mantienen así por varios años, el 90% de ellas muere en el intento y menos del 5% llega a ser rentable a largo plazo.
¿Qué mejoras o ajustes considera urgentes para que esta herramienta sea más efectiva, especialmente para pequeñas y medianas empresas o emprendimientos de base científico-tecnológica?
Las EBCTs rara vez tienen utilidades los primeros años, por lo que una rebaja tributaria certificada por Ley I+D no llegaría a ser efectiva en la mayoría de las EBCTs, por lo que dije anteriormente. No encontré cifras de rebaja tributaria real de la ley de I+D, solo cifras de postulaciones certificadas, que hasta que no concretarse en rebaja efectiva, son una ilusión. Respecto de mejoras o cambios, las micro y pequeñas empresas que hacen I+D necesitan una rebaja tributaria real y efectiva hoy, no mañana, y su limitado capital debiera ser usado para desarrollar su negocio y movilizar la economía. En fases de I+D de tu producto estrella incurres en gastos relevantes en materiales, insumos, bienes y servicios, todo eso tiene IVA que se debe pagar mensualmente, y no puedes descontar si no tienes ventas. Eso asfixia a las empresas pequeñas, que en los primeros años buscan esencialmente sobrevivir al valle de la muerte. Una medida podría ser una reducción del IVA para EBCTs.
¿Cómo visualiza el futuro de la I+D en Chile si se fortalece esta política pública? ¿Podría ser un motor relevante para transitar hacia una economía basada en el conocimiento?
Soy totalmente optimista y un convencido de que la educación de calidad y la I+D de frontera son pilares fundacionales para desarrollar una economía basada en el conocimiento. Se necesita también mayor inversión, pública y privada. Los recursos siempre son escasos, por eso la eficiencia en el gasto público es un aspecto crítico, también que las empresas apuesten por las capacidades nacionales tanto productivas como de I+D, porque eso genera tracción para las startups y aumenta el empleo especializado, genera mayor actividad de proveedores locales, más manufactura, más trabajo y crecimiento para el país. Desde las universidades y Centros de investigación estamos trabajando arduamente para generar ciencia de calidad mundial y adaptarnos a las necesidades productivas locales y al ritmo que la industria necesita.