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En la sexta sesión del Comité de Coordinación Macrozonal, fueron presentadas las próximas actividades que integran la hoja de ruta construida durante el año 2021 y buscan robustecer el sistema de gobernanza en ciencia, tecnología, conocimiento e innovación (CTCI) en las regiones de Valparaíso y Coquimbo.

Con el foco en avanzar en las iniciativas que se están diseñando para implementar durante el segundo semestre del año 2022, el Nodo CIV-VAL convocó, de forma virtual al sexto Comité de Coordinación Macrozonal (CCM), conformado por el Seremi de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación de la Macrozona Centro, Jorge Soto y representantes de las instituciones socias del Nodo, y del sector privado, quienes son los encargados de validar el trabajo del equipo ejecutivo como sugerir acciones a desarrollar.

Cabe recordar que el proyecto Nodo CIV-VAL es financiado por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) y ejecutado por ocho instituciones de las regiones de Valparaíso y Coquimbo (PUCV, UV, UTFSM, ULS, UCN, CINV, CEAZA, CREAS), que trabajan en conjunto desarrollando acciones piloto para la aceleración del impacto territorial de la CTCi en la macrozona centro.

En la nueva sesión de comité, la directora del Nodo CIV-VAL y directora de la Oficina de Transferencia y Licenciamiento (OTL-PUCV), Macarena Rosenkranz, presentó el trabajo realizado durante el primer semestre del año y comentó la incorporación estratégica de gestores tecnológicos al proyecto para potenciar la articulación territorial para futuras vinculaciones. También, se refirió a las sinergias llevadas a cabo con Explora Valparaíso, Explora Coquimbo, el Centro Regional de Investigación e Innovación para la Sostenibilidad de la Agricultura y los Territorios Rurales (Centro Ceres), el Centro Tecnológico para la Innovación Alimentaria (CeTA), la Fundación para la Innovación Agraria (FIA), la Asociación Chilena de Periodistas y Profesionales para la Comunicación de la Ciencia (ACHIPEC) y otros actores que son claves en el ecosistema de ciencia y tecnología.

En cuanto a la instancia la directora del Nodo CIV-VAL comento que “es fundamental socializar con el CCM el trabajo que está realizando el Nodo donde, en el desarrollo de las distintas actividades, se van incorporando las valiosas  recomendaciones que entregan quienes lo conforman. Por otra parte, es importante relevar la labor de articulación que está ejecutando el Nodo, lo que permite colaborar con actores estratégicos de la Macrozona Centro, que llevan a ir dando cumplimiento a nuestro objetivo que es acelerar el impacto territorial del conocimiento que se genera en ella”

Durante el encuentro, el director ejecutivo del Centro Científico CEAZA y miembro del Nodo CIV-VAL y del Consejo Asesor Presidencial de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, Dr. Carlos Olavarría, destacó los elementos fundamentales de la Estrategia Nacional CTCi, que busca entregar las orientaciones de largo plazo a nivel país para un desarrollo sustentable e inclusivo, basándose en el conocimiento y la innovación. Y en esta línea, además, se refirió a la labor del Nodo en un futuro próximo: “El Nodo va a ser un ente muy importante en la promoción del desarrollo asociado a los consejos regionales y nuestra estrategia regional CTCi”, explicó Olavarría.

Finalmente para potenciar la retroalimentación entre los asistentes, se plantearon preguntas sobre la sustentabilidad del Nodo y las nuevas proyecciones, que dieron pie a una interesante conversación entre los participantes. En este sentido, el Seremi de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación de la Macrozona Centro, Jorge Soto, hizo hincapié en la creación de valor del Nodo: “El Nodo CIV-VAL es importante en la generación de información y cómo ésta se conecta en la academia y al sector productivo para hacer una real conexión universidad-empresa y que funcione de manera virtuosa”.

Por su parte, la jefa de gestión de proyecto y nuevos negocios del Centro Regional de Estudios en Alimentos y Salud (CREAS), Caroline León, valoró que, “el Nodo se ha hecho cargo de levantar las capacidades de CTCi de cada región que conforman la macrozona centro y teniendo ese conocimiento valioso es más fácil ponerlo a disposición de quien lo necesita. Además, en este ámbito, se han dispuesto de gestores tecnológicos para vincular tanto las necesidades del sector productivo con las soluciones que el Nodo pueda proponer a través de las entidades que desarrollan ciencia, tecnología, conocimiento e innovación. En definitiva el Nodo debiese, en continuidad, hacerse cargo de la operatividad de lo que se está proponiendo en las estrategia de innovación”

Para los próximos meses, el Nodo CIV-VAL continuará trabajando para la aceleración del impacto territorial de la CTCi en la macrozona centro, específicamente en la ejecución de actividades experimentales que contribuyan a avanzar en la articulación de los distintos actores claves y públicos objetivos de las regiones de Valparaíso y Coquimbo.

Así lo expresó la Ministra de Medio Ambiente Maisa Rojas Corradi, en taller con comunidades costeras, autoridades y academia, donde se identificaron brechas y desafíos para el Archipiélago de Humboldt.

El taller “Visión de Futuro” en el Archipiélago de Humboldt se suma al levantamiento de información que el Nodo Laboratorio Natural Océano Centro-Norte se encuentra realizando y que continuará el jueves 16 de junio a las 16:00 horas con el “Taller para la identificación de brechas en la actividad científica en el laboratorio natural Archipiélago de Humboldt”.

Visión de futuro

¿Cómo imagina que será el Archipiélago de Humboldt en el año 2050?, ¿Qué brechas o conflictos identifican en ese futuro?, ¿Qué conocimientos, tecnologías, saberes o capacidades se necesitan? ¿A quiénes queremos en la toma de decisiones?, fueron algunas de las preguntas que respondieron los y las participantes del taller “Visión de Futuro” realizado en la localidad de Chañaral de Aceituno.

Ante estos cuestionamientos, la participación de las comunidades locales toma gran relevancia al momento de ejecutar iniciativas enfocadas en la protección de la biodiversidad marina en el territorio.

Es por eso que el Taller organizado en forma conjunta por el equipo del Nodo Laboratorio Natural Océano Centro-Norte y el proyecto GEF Gobernanza Marino Costera, contó con la participación de múltiples actores del Archipiélago, encabezados por la Ministra de Medio Ambiente; Maisa Rojas Corradi, junto a autoridades regionales entre ellas la Gobernadora Regional de Coquimbo; Krist Naranjo Peñaloza, el Gobernador Regional de Atacama; Miguel Vargas Correa, el Alcalde de la comuna de Freirina; Cesar Orellana Orellana, el Delegado Presidencial de la Región de Atacama; Gerardo Tapia Tapia y la y el Seremi de Medio Ambiente de la Región de Atacama; Natalia Penroz Acuña y de Coquimbo; Leonardo Gros Pérez.

En la oportunidad la Ministra del Medio Ambiente, Maisa Rojas Corradi destacó la importancia de la comunidad en estos procesos. “Creemos que la protección de los ecosistemas marinos debe ser con y para las comunidades. Debemos trabajar en este objetivo con protagonismo de los territorios. Las comunidades locales constituyen uno de los actores principales en el cuidado y conservación de los ecosistemas y sus recursos, por ende, deben tener mayor incidencia en la toma de decisiones respecto de la gestión de éstos”, destacó la Ministra.

Por su parte, el Presidente de la Comunidad indígena Changos, de la Caleta Chañaral de Aceituno; Felipe Rivera Marín, destacó esta iniciativa como una oportunidad para unir a las comunidades costeras, “el desarrollo científico debe ser pertinente a las realidades territoriales; es decir, que la producción científica no sólo de las Ciencias Naturales, sino también de las Ciencias Sociales sea considerada como un insumo importante para fortalecer el trabajo de las comunidades, en el sentido de su fortalecimiento identitario o también la gestión y manejo de los recursos que las comunidades tienen”.

Importancia del trabajo colaborativo

La actividad, fue organizada en el marco del lanzamiento del proyecto GEF -Global Environment Facility, Fondo para el Medio Ambiente Mundial- Gobernanza Marino Costera; iniciativa implementada por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura -FAO-, y ejecutado por el Ministerio del Medio Ambiente, junto a la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura -Subpesca- y el Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura -Sernapesca-.

Este trabajo colaborativo cobra especial relevancia porque “permite de manera coordinada avanzar sus objetivos en beneficio de la comunidad y el Archipiélago de Humboldt, en torno a su gobernanza, la actividad científica, la economía azul y el uso sostenible del océano”. As lo señala Marcelo Olivares Arenas; director del proyecto Nodo y director alterno del Instituto de Políticas Públicas de la Universidad Católica del Norte, Coquimbo.

Firma de convenio

En la instancia se desarrolló una firma de convenio simbólica en la que participaron representantes de pueblos originarios del territorio, gremio artesanal, pescadores y pescadoras, recolectores y recolectoras de orilla, gremios del turismo de la comuna de las comunas de la Higuera y Freirina, organizaciones locales y también servicios públicos como SERNAPESCA, CONAF, Ministerio del Medio Ambiente y el Nodo Laboratorio Natural Océano Centro-Norte.

Según explica la Coordinadora Nacional del proyecto GEF de Gobernanza Marino Costera; Manuela Erazo Bobenrieth, el principal objetivo de esta firma es “que se incentive el compromiso y la participación de todo este grupo en el proceso, porque depende de este compromiso, de la participación, de estar en las distintas instancias de toma de decisión, de construcción de acuerdos; la base de cualquier proceso que pretenda fortalecer la gobernanza para una buena gestión sustentable de este espacio marino costero”.

Sobre el Nodo Laboratorio Natural

El Nodo Laboratorio Natural Océano Centro Norte, es un proyecto financiado por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), ejecutado por la Universidad Católica del Norte; a través del Instituto de Políticas Públicas, y su Facultad de Ciencias del Mar, y a la vez, su dirección es compartida con la Universidad de Valparaíso. El trabajo de este Nodo es desarrollado en colaboración con distintas instituciones asociadas, entre ellas: la Universidad de Atacama (UDA), el Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas (CEAZA), la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV), AquaPacífico, el Centro Interdisciplinario de Neurociencias de Valparaíso (CINV), Universidad de Playa Ancha (UPLA) y la Confederación Nacional de Pescadores Artesanales de Chile (CONAPACH).

Se trata de un enorme aporte al país desde la innovación y la tecnología, áreas que hoy en día están brindando respuestas oportunas a los problemas medioambientales que estamos viviendo, sobre todo en la gestión del agua, conflicto que lleva más de 10 años afectando a las comunidades.

Desde hace varios años nuestro país atraviesa una crisis hídrica que afecta tanto al sector productivo como el consumo humano. Hoy en día el 53% de las comunas están bajo decreto de escasez de agua y el 40,4% de las escuelas rurales no cuentan con agua potable. Esta situación está cambiando nuestra relación con este recurso, llegando incluso a considerar el racionamiento en sectores tan poblados como la Región Metropolitana, tal como ya se realiza en El Melón, comuna de Nogales.

En medio de este contexto, investigadores chilenos desarrollaron un prototipo completo de un dispositivo de bajo costo para que las comunidades puedan masificar el monitoreo y gestionar de manera más eficiente el uso del agua. Esto,  al contar con la visualización de los datos y con un sistema experto de detección de eventos y anomalías; tales como contaminaciones, reducciones imprevistas del nivel de agua por efectos naturales o por bombeo excesivo, entre muchos otros, lo que permitirá generar alertas a quienes gestionan el agua.

Este dispositivo se enmarca dentro del proyecto Fondef “Open water: Sistema abierto experto para apoyar la gestión de recursos hídricos mediante monitoreo de bajo costo en tiempo real de agua”, liderado por la investigadora del Centro Avanzado de Ingeniería Eléctrica y Electrónica, AC3E, y académica del Departamento de Ingeniería Eléctrica de la Universidad de Chile Dra. Sandra Céspedes, junto al equipo investigador que contó con la profesora Linda Daniele, del Departamento de Geología, U. de Chile; la profesora Doris Sáez, del Departamento de Ingeniería Eléctrica, U. de Chile; y el director de Niclabs, Javier Bustos, y en asociación con 4 instituciones: ESVAL, Arcadis Chile, la Universidad de Illinois y la Dirección General de Aguas.

“El sistema puede tener aplicación en cualquier lugar del mundo, dada la importancia de cuidar el agua a nivel mundial. Sin embargo, nuestra primera opción es poder utilizarlo en Chile, ojalá a través de las instituciones asociadas que ya están vinculadas al proyecto, además de explotación por particulares, el sistema podría tener un carácter de aplicación como bien público”, destacó la Dra. Sandra Céspedes.

El objetivo a largo plazo es que este prototipo evolucione hacia un producto final, convirtiéndose en un sistema de medición multiparamétrico de bajo costo y abierto, con el cual se pueda masificar el monitoreo de la calidad de agua tanto superficial como subterránea.

Organizaciones de la región de Valparaíso ligadas a las ciencias, la cultura y las artes se reecuentran en retorno presencial de la Red de Cultura Científica.

Por Explora Valparaíso

Con el objetivo de propiciar un espacio de reencuentro con los y las integrantes de la Red de Cultura Científica, el entramado regional se reunió este jueves 2 de junio en el Restaurant Tres Peces, de Valparaíso. La instancia realizada es el regreso a las acciones presenciales, luego de dos años y medio por razones sanitarias asociadas a la pandemia provocada por el COVID-19, encuentros que durante los años 2020 y 2021 continuaron realizándose pero de manera virtual.

El encuentro se desarrolló en torno a la convergencia de ideas y colaboraciones sumado a la reflexión sobre el quehacer y experiencias de las organizaciones sobre comunicación social de las ciencias y el conocimiento y contó con la participación de Camila Lazo Molina, SEREMI de la Mujer y Equidad de Género. La labor de las organizaciones fue compartida entre sus participantes así como se repasaron los vínculos explícitos con respecto a perspectiva de género, interculturalidad e inclusión. Además, se presentaron prácticas y casos de éxito que incorporan lo interdisciplinario, desde una perspectiva de propuestas a públicos diversos. Las experiencias serán parte del codiseño de futuras acciones colaborativas 2022 y aquellas que estarán enmarcadas dentro de las celebraciones de la Semana de la Ciencia. Revisa aquí las Fotos Encuentro.

Además, la labor de la Red de Cultura Científica se ha decantado en la articulación de iniciativas donde se han propuesto colaboraciones para elaboración de campañas públicas de divulgación científica; exposiciones interactivas e itinerantes que se han presentado en centros culturales de todas las provincias de la Región de Valparaíso; ciclos de conversaciones, proyectos conjuntos entre otras acciones emplazadas en las comunas de la región.

La Red de Cultura Científica reúne a más de medio centenar de instituciones incluyendo instituciones públicas, museos, centros de investigación, espacios culturales, universidades y ONG, entre otras organizaciones.

Desde 2013 la Red se reúne de forma presencial y virtualmente y se presenta como un espacio para la identificación de estrategias colectivas junto a organizaciones relevantes de la cultura, la generación de conocimiento del territorio y Explora Valparaíso. Su acción contribuye al fortalecimiento de un sistema colaborativo y de aprendizajes organizacionales que propicia los espacios para la reflexión y democratización del conocimiento desde contextos locales.

En el primer Comité Técnico del proyecto participaron representantes de la academia, del Gobierno Regional de Atacama y Coquimbo, y de distintas instituciones públicas ligadas a las Ciencias del Mar en Chile.

La actividad contó con la participación de diferentes actores estratégicos del Gobierno Regional de Coquimbo y Atacama, del Comité Nacional Oceanográfico (CONA), los directores de los nodos macrozonales CTCi centro y norte, y representantes de instituciones asociadas, quienes cumplirán un rol fundamental de acompañamiento durante el desarrollo del Nodo Laboratorio Natural Océano Centro-Norte.

Esta instancia es muy importante para el proyecto, porque es el espacio de discusión donde se valida el trabajo desarrollado, se asegura el cumplimiento de los objetivos y  pertinencia de los resultados que se obtendrán, y por consiguiente, es fundamental para la formulación de la hoja de ruta que generará el Laboratorio Natural Océano, así lo manifestó Wolfgang Stotz Uslar, Secretario de Investigación de Sede Coquimbo de la UCN.

“Estas iniciativas son súper importantes para las instituciones y las tenemos que asumir como institución, porque la política, lo que después se defina en base a los resultados de esto, si o si será algo orientador para nosotros. En ese sentido es importante que nosotros nos preocupemos de que efectivamente en la institución se asuma llamar a las unidades y académicos que participen activamente en estas actividades y las definiciones que van surgiendo”, señaló el Secretario de Investigación de UCN-Coquimbo.

Mirada estratégica y colaborativa

Desde la dirección del Nodo Laboratorio Natural, Marcelo Olivares; director alterno del Instituto de Políticas Públicas de la Universidad Católica del Norte – Coquimbo, recalcó la mirada estratégica y colaborativa, señalando que “en este trabajo es muy importante la bajada institucional, especialmente porque para las instancias de participación, entonces si bien hay investigadores asociados que están participando del proyecto, también es importante poder ir generando este tipo de conversaciones a nivel institucional y de esa manera canalizar los distintos espacios de difusión que vamos a tener”.

Cabe destacar, que esta iniciativa es co-ejecutada por la Universidad Católica del Norte; a través del Instituto de Políticas Públicas y su Facultad de Ciencias del Mar, y a la vez, su dirección es compartida con la Universidad de Valparaíso; además de ser desarrollada en colaboración con distintas instituciones asociadas, entre las que se encuentran: PUCV, UV, CINV, CEAZA, AquaPacífico, UDA y CONAPACH.

Estos dos encuentros de colaboración buscan conocer la opinión de la comunidad científica y fortalecer la gestión en red de la Macrozona Centro.

Con la participación de representantes del sector público, privado, académicos/as, investigadores/as y la sociedad civil de las regiones de Valparaíso y Coquimbo, el Nodo CIV-VAL, financiado por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo de Chile (ANID) y ejecutado por la UV, PUCV, USM, UCN, ULS, CINV, CEAZA y CREAS, llevó a cabo de manera exitosa dos instancias participativas con el propósito de consolidar una red de colaboración que contribuya a la articulación y apropiación de la CTCi en la Macrozona Centro.

Durante las actividades, quienes asistieron compartieron y reflexionaron sobre estrategias que permitirán vincular la ciencia y el trabajo realizado por el Nodo CIV-VAL con las necesidades de las empresas y emprendimientos de base científica y tecnológica, mientras se fomenta la participación de la ciudadanía.

En este sentido, Macarena Rosenkranz, directora del Nodo CIV-VAL y directora de la Oficina de Transferencia y Licenciamiento (OTL) de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV), explicó que “estamos trabajando en las propuestas de los próximos meses en relación a la vinculación ciencia – empresa y ciencia – ciudadanía, y el compartir sugerencias en base a la experiencia de las instituciones, agrega valor y nos orienta para ir afinando los detalles en aspectos que son relevantes y para visualizar además próximos trabajos en conjunto”.

En las jornadas también estuvo presente el seremi de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación de la Macrozona Centro, Jorge Soto, quien aseguró que “las reuniones temáticas del nodo son de especial relevancia para dar a conocer las fortalezas y debilidades del ecosistema CTCi de la Macrozona con los distintos actores involucrados. Este diálogo permite destrabar algunas dificultades, destacar los aspectos positivos a veces poco conocidos, y establecer puentes de colaboración para fortalecer el trabajo existente. Fue muy provechoso participar de estos encuentros, que van un paso más allá del diagnóstico, ya que de aquí nacen las bases para establecer soluciones y ponerlas en práctica”.

Del mismo modo, en el encuentro con el sector productivo, el Key Area Manager – Energía del Centro Avanzado de Ingeniería Eléctrica y Electrónica (AC3E), de la Universidad Técnica Federico Santa María (USM), Javier Robledo, valoró la realización de este tipo de actividades y agregó que “hay centros en la Macrozona que cada vez se están vinculando más hacia los requerimientos de la industria y estos encuentros precisamente son espacios muy importantes para poder mostrar las capacidades existentes y demostrar que estamos abiertos a un trabajo colaborativo”.

Por su parte, el presidente de la Cámara Regional del Comercio de Valparaíso (CRCP), José Pakomio, se refirió a la comunicación y la metodología como factores claves para mejorar la vinculación con el sector productivo: “Tenemos un trabajo de terreno importante con la academia y hemos llegado a la conclusión de que es necesario mirar cuál es la oferta real que actualmente la academia tiene y poner en vitrina eso, para poder llegar a las empresas y nosotros como gremios y distintos actores conectados con el sector productivo podamos hacer esta bajada”.

Mientras que, por otra parte, en la sesión participativa con la sociedad civil, se cuestionaron diversos desafíos principalmente de cómo poder vincular la ciudadanía a la ciencia y qué es lo relevante para la sociedad. En esa línea, el director del proyecto “Científicos de la Basura” y académico de la Universidad Católica del Norte (UCN), Martin Thiel, hizo hincapié en involucrar a las personas en la generación de investigaciones y recordó que, la ciencia contribuye también como entretenimiento en complemento y respuesta a posibles necesidades.

“Es muy importante involucrarnos con la ciudadanía en el proceso científico porque hay muchas cosas que son tan dispersas en el espacio que no podemos enviar científicos a cada rincón de la región, pero en cada rincón hay personas y establecimientos educacionales. Y con ellos, si los involucramos en el proceso podemos, por ejemplo, lograr un catastro de biodiversidad extraordinario, por eso, la idea es invitar e involucrar a las personas en la generación de este conocimiento, y fomentar la fascinación del descubrimiento que lleva la ciencia”, destacó Thiel.

Finalmente, es importante recalcar que, durante los próximos meses, el Nodo CIV-VAL continuará trabajando colaborativamente para la aceleración del impacto territorial de la CTCi en las regiones de Valparaíso y Coquimbo.

Juan Carlos Sáez, director del CINV, publicó un artículo en revista de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos.

Por Universidad de Valparaíso

Un equipo de investigadores del Centro Interdisciplinario de Neurociencias de la Universidad de Valparaíso, CINV-UV, descubrió, con sólidas evidencias, la existencia de un nuevo tipo de canal intercelular. Un prolongado debate científico, de más de una década, fue la antesala para llegar a las pruebas que demostraron que las células que expresan la proteína panexina 1 se comunican por señales eléctricas y metabólicas formadas por la misma proteína.


El descubrimiento podría generar las bases para estudiar un potencial nuevo tipo de comunicación intercelular que entre células eléctricamente excitables podría corresponder un nuevo tipo de sinapsis eléctrica.


Así lo explicó el doctor Juan Carlos Sáez, director del CINV-UV, quien junto a un grupo de científicos publicaron el artículo titulado “Endogenous pannexin1 channels form functional intercelular cell–cell channels with characteristic voltage-dependent
Properties”, en la revista oficial de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos (PNAS, por su acrónimo en inglés).


Ciencia de frontera


Respecto a la relevancia de los hallazgos publicados en PNAS, el doctor Sáez señaló que “es un tema que ha sido muy debatido en los últimos quince años. Pese a que un par de trabajos lo propusieron previamente, en esas investigaciones no fue claramente demostrado y por lo tanto fueron constantemente criticados”.


El también profesor del Instituto de Neurociencias de la Facultad de Ciencias UV agregó que “hace quince años nosotros obtuvimos evidencias experimentales que sugerían fuertemente que sí existen estos canales intercelulares, pero tampoco eran demostraciones definitivas, hasta que al final logramos obtener resultados que indican claramente qué células que expresan la proteína panexin1 se pueden comunicar a través de canales intercelulares formados por dicha proteína. El demostrar que un nuevo tipo de canales pueden unir las células abre numerosas preguntas relevantes. Por ejemplo: ¿por qué se requieren dos tipos de canales y no basta con los formados por conexinas, que han sido estudiados por más de siete décadas? ¿Coexisten estos dos tipos de canales? ¿Qué funciones celulares se ven favorecidas por este nuevo tipo de canales intercelulares? ¿Qué tipos celulares los pueden expresar y bajo qué condiciones? ¿Alteraciones en sus funciones pueden ser la causa de alguna enfermedad? Como se puede ver, hay mucho por estudiar y entender y puede ser una gran fuente de avances en la biología básica y aplicada a la medicina. Espero poder seguir avanzando en el tema desde Valparaíso”.


En el laboratorio


El doctor Sáez relevó que “realizamos un trabajo sistemático, en el cual primero identificamos algunas de sus propiedades, como por ejemplo la cantidad de corriente que pasa a través de un canal y su resistencia a inhibidores que bloquean los canales tradicionalmente reconocidos por todo el mundo, que corresponden a los formados por otro grupo de proteínas que se llaman conexinas. También pudimos eliminar o aumentar la presencia de los canales utilizando técnicas de biología molecular que son muy específicas. Algo que fue muy particular fue descubrir que su estado funcional es favorecido por temperaturas más cercanas a la del cuerpo de los mamíferos (por ejemplo, 30oC)”.


Al consultarle en qué momento se dio cuenta de que habían encontrado la evidencia que se necesitaba, afirmó que “eso ocurrió solo un año atrás, cuando pudimos eliminar o aumentar su presencia con técnicas de biología molecular y ver que cuando estaba presente no podíamos inducir el cierre de los canales con octanol, un clásico inhibidor de los canales formados por conexinas. Claramente, el paso de diferentes alumnos por mi laboratorio me sirvió como control de calidad de los hallazgos, ya que pudieron verificar los resultados de los estudiantes que pasaron previamente, lo que ayudó a convencerme y concluir que deberíamos opinar a favor de su existencia en el ámbito científico”.


Temperatura


El investigador complementó que “demostrar la existencia de una nueva parte de muchas células, ya que la panexina1 es expresada por prácticamente todas las células, es sin duda un riesgo, ya que el 98 por ciento de los investigadores interesados en el tema, pero que no obtenían datos positivos, decían que no encontraban los canales en cuestión y por lo tanto buscaban fundamentos teóricos para justificar sus hallazgos negativos. Nosotros fuimos en parte favorecidos por trabajar en laboratorios sin temperatura constante, posiblemente producto del subdesarrollo, lo que nos llevó a ver su aparición durante el verano y su desaparición en el invierno, con lo que decidí estudiar su presencia en condiciones de temperatura controlada, pudiendo demostrar que son mucho más frecuentes a 30oC, una condición que prácticamente ningún laboratorio interesado en el tema utiliza. Luego pude reclutar a un excelente científico joven, el doctor Nicolás Palacios Prado, quien ya había trabajado conmigo en su tesis de pregrado antes de ir a Estados Unidos a realizar un doctorado en Neurociencias. Con los datos obtenidos hasta entonces (cuatro años atrás), el doctor Palacios Prado postuló a un proyecto de postdoctorado para trabajar en el tema en mi laboratorio. Él es muy hábil en el registro de corrientes entre células. Como se puede ver, fuimos pacientes hasta que se juntó todo, datos muy sugerentes, un poco de financiamiento estatal y la persona indicada para abordar el tema con las técnicas más apropiadas, que en este caso fueron la electrofisiología y la biología molecular. También quiero destacar que la investigación pudo realizarse gracias al apoyo otorgado por el CINV a través del proyecto Milenio que obtuvimos, lo que nos permitió comprar un equipo de electrofisiología ad hoc para evaluar y caracterizar muchas propiedades de los canales intercelulares”.


El artículo completo publicado en PNAS se puede revisar en: https://www.dropbox.com/s/jjmqyld8wzfn1n4/Palacios-Prado%20et%20al.%2C%20PNAS%202022.pdf?dl=0.

En su primera edición, la mirada distintiva que se imprimirá a este programa es la toxicología.

Con gran entusiasmo iniciaron sus clases la primera generación de alumnos del Doctorado de Ciencias Biomédicas de la Facultad de Medicina de la Universidad Católica del Norte (UCN), programa que ha sido ampliamente esperado por esta casa de estudios y que recibe a 4 seleccionados de diversas universidades del norte del país.

Según detalla la doctora Paola Haeger, directora del programa, “con este doctorado queremos entregar sólidas herramientas para comprender el desarrollo y tratamiento de las enfermedades crónicas no transmisibles, realizando investigación rigurosa y responsable con nuestro entorno”.

En este sentido, agrega que durante sus 4 años de duración se buscará reforzar además el área de la farmacología y toxicología “es muy importante investigar cómo nuestro entorno y sus condiciones ambientales o sociales afectan el desarrollo e incluso el tratamiento de las enfermedades.”, precisa.

La doctora Haeger hace ver su satisfacción porque el programa contará con estudiantes que provienen de la zona norte del país “porque ese siempre ha sido otro de nuestros objetivos, el potenciar la investigación y el conocimiento en este territorio”.

Por su parte, el Decano de la Facultad de Medicina de la UCN, Doctor Osvaldo Iribarren Brown, manifestó que el inicio de este doctorado va a quedar en los anales de la facultad y de la Universidad Católica del Norte, porque ha sido un proyecto ampliamente esperado por la comunidad universitaria. “Además en estos días se inicia el proceso de autoevaluación para su acreditación y una de las bases en las cuales en las cuales esperamos poder incrementar de 6 a 7 años la acreditación de la universidad es en el aumento de los doctorados que imparte”.

La autoridad universitaria resaltó además el aporte que va a significar para el estudio de la ciencia. “Estos estudiantes van a permitir que nosotros desplacemos la frontera del conocimiento, que hagamos aportes trascendentales a la ciencia y a la tecnología, porque esa es la tradición de las universidades que tienen doctorados. Por lo tanto, nos llena de satisfacción, porque fue un objetivo muy apreciado, muy querido y que hoy día finalmente se concreta”.

 Representantes del norte

En tanto, los estudiantes que serán parte de esta primera generación del doctorado de Ciencias Biomédicas manifestaron su satisfacción por iniciar este camino de ampliar sus conocimientos y manifestaron que esperan que las investigaciones que concreten puedan llegar a ser un aporte en el futuro.

Johana Defranchi viene del área de ciencias del mar y hace dos años está trabajando en diagnóstico de Covid-19 en los laboratorios de la Facultad de Medicina de la UCN Coquimbo. “Me abrió una visión súper distinta a lo que yo hacía, porque llevo aproximadamente 10 años trabajando en biología molecular, entonces, el ver acá que lo que tú puedes hacer lo puedes aplicar a las ciencias médicas, el poder hacer un aporte, poder ayudar y avanzar en eso es mi objetivo”, precisó.

Carlos Flores es médico veterinario de la Universidad Mayor, especialista en sanidad animal de la universidad de Mar del Plata y magister en Ciencias Veterinarias de la Universidad de Chile. Trabajó en el laboratorio de biología veterinaria en la Universidad Mayor y actualmente trabaja en la Universidad de El Alba en patología general y patología específica. “Quiero poder aprender y utilizar herramientas moleculares en diagnóstico oncológico y también en el área de fisiopatología, toxicología e inmunología. Es importante ser parte del proceso de inicio de un programa, participar en la formación, en la creación de líneas de investigación y poder acoplarnos a laboratorios que están instaurados”, precisó.

Por su parte, Ricardo García estudió bioquímica en la Universidad de Antofagasta y ha realizado tesis en otras universidades como colaboraciones. “El impacto que yo espero tiene que ser algo notable, que responda a las necesidades de la región, porque uno como ha desarrollado vida y trabajo en esta zona entiende la perspectiva de la gente que ya es de acá. La propuesta es poder tomar todo lo que se enseña en el doctorado y poder aplicarlo a las necesidades de la gente, porque la ciencia está para aportar una solución a las personas que más lo necesitan”.

Rodrigo Calderón, en tanto, es bioquímico formado en la Universidad de Chile, con un magister en la Universidad de Barcelona, trabaja en la UCN por 13 años. Manifestó que “Creo que va a ser una buena oportunidad para actualizar conocimientos, considerando que como docente uno tiene conocimientos básicos que vienen desde la universidad, pero en ocasiones falta la parte más técnica, más actualizada. Creo que es una muy buena oportunidad para poder obtener nuevas habilidades, sobre todo pensando en un enfoque más de investigación”, señaló.